viernes, mayo 20, 2022
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Madre de cuatro hijos no se rinde y estudia para ser enfermera

✓ Pertenece al programa Juntos del Midis y cursa el tercer ciclo en IESTP Teodoro Rivera Taipe.

Su cuarto hijo acaba de nacer y mientras le da de lactar, Erika sigue sus clases virtuales de la carrera técnica de Enfermería. Ella tiene 34 años, es madre, esposa y una empeñosa estudiante que demuestra que cuando se quiere crecer, no hay obstáculos ni pretextos.

Pero no es fácil. Cada día se levanta antes de que cante el gallo, a las 4:30 de la madrugada, para cocinar y preparar el desayuno de la familia, mientras su esposo e hijos ayudan en los quehaceres del hogar.

A las 8:00 a. m. toda la familia está en sus ocupaciones. Su esposo William (41) sale a trabajar en el cultivo de café que tienen y sus hijos ya avanzan sus tareas para luego turnarse el celular con el que siguen sus clases virtuales, mientras ella, al lado de sus hijos, también se conecta a sus clases en el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Teodoro Rivera Taipe” de Satipo.

“En los espacios entre las clases del instituto, verifico si mis hijos están atentos o no. Las clases virtuales nos han convertido en madres y maestras al mismo tiempo, por lo que el aprendizaje de nuestros niños también depende de cómo vamos haciendo el seguimiento”, acotó Erika.

Su vocación nació cuando tenía 9 años y observó por primera vez la atención de una enfermera a un paciente. La calidez, compromiso y paciencia que observó en la profesional de la salud, hizo que ella soñara con una carrera que requiere vocación de servicio.

Sin embargo, las circunstancias no eran alentadoras. Sus padres se dedicaban al cultivo de café y otros productos de la zona, para poder mantenerla a ella y sus siete hermanos. El dinero no alcanzaba para los estudios superiores.

Desde pequeña se dedicó a la chacra y a sus estudios escolares. A los 19 años tuvo a su primera hija Maricielo, dos años después llegó William, cuatro años más tarde llegó Breenmts y hace solo cuatro días llegó su última hija. Ni la maternidad, las actividades de casa, ni su último embarazo fueron obstáculos para que ella se decida estudiar y continúe hasta la fecha por alcanzar su sueño.

“En ocasiones cuando he tenido muchas tareas me he quedado despierta hasta las 3:00 a. m. y he dormido solo algunas horas, pero sé que este esfuerzo valdrá la pena”, dijo Erika, satisfecha de cumplir sus metas.

Refuerza su vocación
Erika está afiliada al programa Juntos del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Ella cumple con el compromiso de llevar a sus hijos a los centros de salud para sus controles de crecimiento y desarrollo y para que sus hijos reciban todas sus vacunas.
Fue en esas visitas en que el bichito de su sueño trunco volvió con mayor fuerza. Admiraba la vocación de servicio de las enfermeras que atendían a sus hijos. “Siempre he tenido esa vocación por atender a otras personas y ayudarlas con paciencia y cuidado”, comenta.

Ver a las enfermeras de forma constante y tener de ejemplo a su hermana menor Luz (27), quien, a pesar de tener una hija de 10 años, estudia una carrera universitaria, la hizo decidirse y postular al Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Teodoro Rivera Taipe” de Satipo a mediados del 2020.

Así, dejó de trabajar en el servicio de limpieza de oficinas en la ciudad y con el apoyo de su esposo William Maldonado (41), inició este camino académico que solo es el inicio de todas sus metas propuestas.

Erika cuenta que el curso que más le ha gustado hasta el momento es epidemiología y su temor más grande es hacer una mala praxis al poner una inyección. “Ser enfermera es una gran responsabilidad, pues estás a cargo de la vida de las personas”.

Pero sus sueños no terminan allí. Luego de culminar sus estudios y buscar un trabajo estable, piensa validar sus estudios en una universidad, en la carrera de química farmacéutica, para en unos años y con algunos ahorros, abrir una botica y ofrecerles así un mejor fututo a sus hijos.

Dicen que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. Pero en esta familia los dos van al frente. William es luchador y un verdadero mil oficios que se faja, al lado de su esposa, para sacar adelante a su familia. Ambos han interiorizado los mensajes del programa Juntos, por lo que siempre estimulan a sus hijos a seguir estudiando y, en el mediano plazo, logren ser profesionales.

“Yo creo que la familia es nuestra mayor motivación y que nunca es tarde para estudiar. Estoy agradecida con mi esposo, mis hijos y mi familia por ser ese sostén que me ha dado todo el soporte para cumplir las metas y sé que lo lograré”, dijo entusiasmada Erika.

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